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miércoles, 11 de abril de 2012

EL CAMINO ESPAÑOL A FLANDES


   
En los siglos XVI y XVII, España se vio envuelta en una terrible guerra en los Flandes en la que se jugó la mayor parte de su poderío económico, político y militar. Una guerra larga, demasiado larga, que se tragó incontables recursos y ejércitos enteros, y que nos parece sin sentido si se pierde de vista el contexto europeo de ese tiempo, y el papel de gran potencia que desempeñaba la Monarquía Católica de los Habsburgo. 
El problema principal al que se enfrentaba España era hacer llegar sus aguerridos tercios a Flandes, toda vez que la vía marítima por el Golfo de Vizcaya y el Canal de La Mancha estaba casi siempre descartada por las acciones corsarias de los hugonotes, la enemistad de Inglaterra y las correrías de los «mendigos del mar» y la flota holandesa. Pero si los soldados no podían ir por mar hasta Flandes, deberían hacerlo por tierra, atravesando Europa de sur a norte desde España o los dominios de Nápoles y Sicilia.
Lo que se conoce como Camino Español es en realidad un haz de itinerarios ramificados, un conjunto de vías que integran tres grandes rutas por las que discurrían los derroteros de las tropas.Cualquiera de estas rutas empezaba en Milán, la mayor plaza de Armas de Europa, una vez desembarcados en Génova y otros puertos de Liguria los soldados que habían embarcado en Barcelona, Valencia, Denia o Cartagena. 
La primera de ellas cruzaba Europa desde Lombardía hasta las brumosas tierras de Flandes pasando por el Milanesado, Saboya-Piamonte, el Franco-Condado borgoñón, Alsacia, Lorena, Thionville, Luxemburgo y el obispado-principado de Lieja, hasta alcanzar la ciudad-fortaleza de Namur y Bruselas, sede del gobierno español de los Países Bajos.
Esa era la ruta principal, pero cuando los franceses la cortaron fue necesario recurrir a dos itinerarios alternativos. Uno de estos, bordeando la ribera oeste del lago de Como, se internaba en el valle de la Valtelina siguiendo el curso del río Adda, por las regiones alpinas de Sondrio, Tirano, el Tirol y el sur de Alemania. Luego atravesaba el Rin cerca de Estrasburgo y retomaba la ruta principal en Alsacia.
Aún existió una tercera ruta, poco utilizada, que -contando con la buena voluntad y dinero suficiente para pagar a los cantones católicos- se adentraba en Suiza por Belinzona o el desfiladero del Simplón, y desde allí seguía por Baden y el San Gotardo hasta cruzar el Rin en Waldshut.
Ninguna de estas tres rutas era un camino de rosas. Había que cruzar los Alpes por varios sitios, atravesar grandes ríos, bosques profundos, desfiladeros y glaciares; caminar por senderos de difícil acceso y coronar cumbres y ventisqueros. Todo a pie, aunque los bagajes solían ir en carromatos o a lomos de mulas. Se trataba de recorridos peligrosos, que aun ahora resultan complicados de hacer, y muchos soldados perecían en el intento. Sin contar las deserciones de quienes, asustados por las penalidades de la marcha, simplemente desaparecían. Los soldados tenían que dormir muchas veces al raso o en campamentos improvisados, con las armas al alcance de la mano.
Lo increíble, dado tal cúmulo de dificultades, es que la ruta principal del Camino permaneciera abierta hasta 1622, año en el que el duque de Saboya negoció con Francia un tratado contra España; y que aún hubiera corredores militares aprovechables en 1633, cuando el rey francés Luis XIII ocupó Lorena y asestó el golpe definitivo. No es de extrañar que el historiador Geoffrey Parker, el mayor estudioso del Camino, haya calificado de «milagro» el que pudieran llegar soldados españoles por tierra a los Países Bajos.
Ilustraciones de El camino español
In the XVIth and XVIIth century, Spain met wrapped in a terrible war in the Flandes in which there was played most of his economic, political and military power. A long, too long war, which swallowed countless resources and entire armies, and that seems to us to be senseless if there gets lost of sight the European context of this time, and the paper of great power that was recovering the Catholic Monarchy of the Hapsburg.
The principal problem which Spain was facing was to make come his seasoned thirds to Flanders, although the sea route for the Bay of Biscay and the English Channel was rejected almost always by the actions corsarias of the Huguenots, the hatred of England and the raids of the " beggars of the sea " and the Dutch fleet. But if the soldiers could not go by sea up to Flanders, they should do it for land, crossing Europe of south to north from Spain or the domains of Naples and Sicily.ian French county, Alsace, Lorraine, Thionville, Luxembourg and the bishopric - principality of Liège, up to reaching Namur's city - strength and Brussels, headquarters of the Spanish government of the Netherlands.
What is known as Spanish Way is actually a bundle of branched out itineraries, a set of routes that integrate three big routes for those who were thinking up the courses of the troops. Any of these routes was begun by it in Milan, the major square of Europa's Weapon, once landed in Genoa and other ports of Liguria the soldiers who had embarked in Barcelona, Valencia, Denia or Cartagena.
The first one of them was crossing Europe from Lombardy up to the misty lands of Flanders spending for the Milanesado, Savoy - Piedmont, the BurgundThe principal problem which Spain was facing was to make come his seasoned thirds to Flanders, although the sea route for the Bay of Biscay and the English Channel was rejected almost always by the actions corsarias of the Huguenots, the hatred of England and the raids of the " beggars of the sea " and the Dutch fleet. But if the soldiers could not go by sea up to Flanders, they should do it for land, crossing Europe of south to north from Spain or the domains of Naples and Sicily. 
This age the principal route, but when the Frenchmen cut her it was necessary to resort to two alternative itineraries. One of these, bordering on the bank west of the lake of Since, was penetrating in the valley of the Valtelina following the course of the river Adda, for the Alpine regions of Sondrio, Tyrant, the Tirol and the south of Germany. Then it was crossing the Rhine near Strasbourg and was taking again the principal route in Alsace.
Still a third route existed, little used, that - possessing the good will and sufficient money to pay to the catholic cantons - was entering Switzerland for Belinzona or the gorge of the Zany, and from there it was continuing for Gully made by rainwater and the San Gotardo up to crossing the Rhine in Waldshut.
None of these three routes was a way of roses. It was necessary to cross the Alps for several sites, cross big rivers, deep forests, gorges and glaciers; to walk along paths of difficult access and to crown summits and snowdrifts. Quite afoot, though the baggages were in the habit of going in vans or to loins of mules. It was a question of dangerous tours, that even now they turn out to be complicated to do, and many soldiers were dying in the attempt. Without counting the desertions of those who, scared by the punishment of the march, simply were disappearing. The soldiers had to sleep often to the level one or in unexpected camps, with the weapon within reach.
The incredible thing, in view of such a heap of difficulties, is that the principal route of the Way remained opened until 1622, year in which the duke of Savoy negotiated with France an agreement against Spain; and that still there were military usable corridors in 1633, when the French king Luis XIII occupied Lorraine and aimed the definitive blow. It is not of surprising that the historian Geoffrey Parker, the major expert of the Way, has qualified of "miracle" the fact that Spanish soldiers could come for land to the Netherlands.

sábado, 31 de marzo de 2012

LIBROS : EXPLORADORES ESPAÑOLES EN AMERICA

Charles F. Lummis. Ed. Laoconte

Españoles fueron los primeros que vieron y sondearon el mayor de los golfos; españoles los que descubrieron los dos ríos más caudalosos; españoles los que por primera vez vieron el océano Pacífico; españoles los primeros que dieron la vuelta al mundo.

Cuando sepa el lector que el mejor libro de texto inglés ni siquiera menciona el nombre del primer navegante que dio la vuelta al mundo (que fue un español), ni del explorador que descubrió Brasil (otro español), ni del que descubrió California (español también), ni de los españoles que descubrieron y formaron colonias en lo que es ahora Estados Unidos, y que se encuentran en dicho libro omisiones tan palmarias, y cien narraciones históricas tan falsas como inexcusables son las omisiones, comprenderá que ha llegado ya el momento de que hagamos más justicia de la que hicieron nuestros padres a un asunto que debiera ser del mayor interés para todos los verdaderos americanos. 




Spanish (or spaniards) were the first ones that saw and explored the major one of the gulfs; Spanish those who discovered both mightiest rivers; Spanish those who for the first time saw the ocean Pacific Ocean; Spanish the first ones that gave the round-the-world trip. 

When the reader knows that the best book of text in english does not even mention the name of the first navigator who gave the round-the-world trip (that was a Spanish), not of the explorer who discovered Brazil (another Spanish), not of the one that discovered California (Spanish also), not of the Spanish who discovered and formed colonies in what it is now The United States, and that are in the above mentioned book so obvious omissions, and hundred historical stories so false as inexcusable are the omissions, he will understand that there has come already the moment of which we do more justice of which our parents did to a matter that must be of the major interest for all the real Americans.

miércoles, 28 de marzo de 2012

GRAN DUQUE DE ALBA. FERNANDO ALVAREZ DE TOLEDO Y PIMENTEL.


La figura del duque de Alba se encuentra entre las más importantes de la historia del siglo XVI español. Su labor como militar implicado en los conflictos más destacados de su tiempo se compagina con la de cortesano, estableciendo a su alrededor un importante grupo de poder que recibirá la denominación de partido albista, enfrentado a los ebolistas de Ruy Gómez y Antonio Perez. Don Fernando fue educado en las armas por su abuelo, Fadrique Álvarez de Toledo, ilustre militar que había participado en numerosas campañas con los Reyes Católicos y Carlos I. En 1522 don Fernando, con quince años, contrae matrimonio con María Enríquez, miembro de una de las más prestigiosas familias castellanas, lo que nos muestra la importancia de la política matrimonial en la alta nobleza. 

De este enlace nacerán dos hijos: Fadrique y Diego. Pronto el de Alba decidió participar en la guerra, abandonando su hogar para ponerse a las órdenes del condestable de Castilla y rendir Fuenterrabía (1524). Esta hazaña le valió su entrada en el ejército imperial, con el que participara en la toma de Argel (1535) y en la famosa batalla de Mühlberg (1547), donde el emperador vencerá a los protestantes. Con el nuevo monarca Felipe II, don Fernando tendrá un destacado papel tanto militar como político, defendiendo los postulados más rígidos e intransigentes con los que afianzar el papel de España en Europa. 

Participará en las guerras de Italia y en Flandes, donde su papel será destacado como sofocador de la revuelta, lo que motivará el encendido odio de la población hacia su persona. Como gobernador de los Países Bajos promovió la creación del Tribunal de los Tumultos e impulsó nuevos tributos, lo que convirtieron su gobierno en tremendamente impopular, propiciando su caída en 1573. De regreso a España fue apresado por el rey, ya que don Fernando apoyaba el matrimonio de su hijo Fadrique frente al rechazo del monarca. Debemos considerar que los enlaces matrimoniales de la nobleza debían contar con el beneplácito real.

Pero rápidamente el de Alba participará en un episodio militar: la conquista de Portugal, tras ser Felipe II nombrado rey del país vecino en las cortes de Thomar (1580). Su heroico papel motivará su nombramiento como condestable de Portugal y miembro de la Orden del Toisón de Oro. Poco tiempo tuvo de disfrutar de ambos honores, ya que don Fernando falleció en Lisboa en 1582, a los 75 años. 
(www.artehistoria.jcyl.es)


 


The figure of the Duque de Alba is between the most important of the history of the Spanish 16th century. His labor like military man involved in the conflicts most distinguished from his time agrees with that of courtier, establishing around it an important group of power that will receive the name of party albista, faced the ebolistas of Ruy Gómez and Antonio Perez. Don Fernando was educated in the weapon by his grandfather, Fadrique Álvarez of Toledo, illustrious military man who had taken part in numerous campaigns with the Reyes Católicos and Carlos I. In 1522 don Fernando, with fifteen years, marries Maria Enríquez, member of one of the most prestigious Castilian families, which shows us the importance of the matrimonial politics in the high nobility.

 Of this link two children will be born: Fadrique and Diego. Soon that of Dawn decided to take part in the war, leaving his home to put to the orders of the condestable of Castile and to exhaust Fuenterrabía (1524). This exploit cost him his entry in the imperial army, with whom it was taking part in the capture of Algiers (1535) and in the famous battle of Mühlberg (1547), where the emperor will conquer the Protestants. With the new monarch, Philip II, don Fernando will have an out-standing paper so much military as politician, defending the most rigid and intransigent postulates with which to guarantee the paper of Spain in Europe.

It will take part in the wars of Italy and in Flanders, where his paper will be emphasized as stifler of the revolt, which will motivate the flushed hatred of the population towards his person. Since governor of the Netherlands promoted the creation of the Court of the Riots and stimulated new taxes, what they turned his government in tremendously unpopularly, propitiating his fall in 1573. On returning to Spain it was caught by the king, since don Fernando was supporting the marriage of his son Fadrique opposite to the rejection of the monarch. We must think that the matrimonial links of the nobility had to possess the royal consent. 

But rapidly that of Dawn will take part in a military episode: the conquest of Portugal, after being Philip II named king of the neighboring country in the courts of Thomar (1580). His heroic paper will motivate his appointment as condestable of Portugal and member of the Order of the Toisón of Gold. A little time had of enjoying both honors, since don Fernando died in Lisbon in 1582, at the age of 75.



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